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Cómo despertar en los niños el gusto por la lectura

29 Oct 2026
Cómo despertar en los niños el gusto por la lectura

¿Cómo conseguir que los niños lean por placer y descubran en los libros mucho más que una obligación escolar? Encontrar historias que despierten su curiosidad, compartir momentos de lectura en familia y respetar sus gustos son algunas de las claves para crear un hábito que los acompañe toda la vida.

En el marco del Proyecto Alejandría, vinculado al giro humanístico del colegio, las profesoras han participado en una sesión formativa con Claudia Llorens, bibliotecaria y asesora lectora, para profundizar en estrategias que fomenten el hábito lector y el desarrollo de la competencia lectora en las distintas etapas educativas.

La sesión permitió compartir recursos para acercar los libros a las alumnas y descubrir cómo la lectura puede contribuir a desarrollar la interioridad, el pensamiento crítico y la formación cultural.

¿Por qué es importante leer desde pequeños?

Los libros aportan mucho más que vocabulario. A través de las historias, los niños aprenden a ponerse en el lugar de otros, desarrollan su imaginación y descubren nuevas formas de comprender el mundo. Además, la lectura puede convertirse en un espacio de calma y en una oportunidad para conversar en familia.

4 claves para fomentar el hábito lector en casa

  • Encontrar el libro adecuado. Cada niño tiene sus propios intereses. Observar qué le gusta, escuchar sus preferencias y recomendarle historias que conecten con su curiosidad puede ser el primer paso para despertar su afición por la lectura.
  • Leer por placer, no solo por obligación. Es importante combinar las lecturas escolares con libros elegidos libremente. No todas las historias necesitan terminar con preguntas o actividades: también hay que dejar espacio para disfrutar.
  • Dar ejemplo. Si los niños ven leer a sus padres y compartir su entusiasmo por los libros, descubren que la lectura forma parte de la vida cotidiana. Leer juntos antes de dormir o visitar una biblioteca son formas sencillas de acercarlos a las historias.
  • Adaptar la lectura a cada edad. En Infantil, los cuentos ilustrados y la lectura compartida ayudan a descubrir los libros. En Primaria, las recomendaciones personalizadas despiertan nuevos intereses. Durante la adolescencia, encontrar historias que conecten con sus inquietudes puede abrir la puerta a otros géneros y a conversaciones más profundas.

Cómo fomentar la lectura según la edad

  • De 0 a 6 años: despertar la curiosidad. Compartir cuentos ilustrados, leer en voz alta y dejar que los niños exploren los libros ayuda a asociar la lectura con una experiencia agradable. Dedicar unos minutos al día a leer juntos, permitirles elegir sus historias favoritas y jugar con las voces y las imágenes puede despertar su interés desde pequeños.
  • De 6 a 9 años: encontrar el libro adecuado. Cuando comienzan a leer de forma autónoma, es importante respetar su ritmo y ofrecerles historias que conecten con sus gustos, como las aventuras, el humor o los animales. Elegir libros juntos en librerías o bibliotecas, leer por turnos cuando lo necesiten y valorar su esfuerzo y disfrute, más allá de la velocidad lectora, les ayudará a ganar confianza.
  • De 9 a 12 años: consolidar el hábito. A esta edad pueden descubrir nuevos géneros y disfrutar de historias más complejas. Recomendar libros relacionados con sus aficiones, conversar sobre los personajes y sus decisiones sin convertirlo en un examen y crear momentos tranquilos para leer son buenas formas de mantener viva su curiosidad. Compartir también nuestras propias experiencias lectoras puede animarles a descubrir nuevas historias.
  • A partir de los 12 años: respetar sus intereses. Durante la adolescencia, escuchar sus inquietudes y ofrecerles libertad para elegir resulta fundamental. Las novelas, los cómics o los libros de divulgación pueden conectar con sus intereses y ayudarles a mantener el vínculo con la lectura. Recomendar sin imponer, dialogar sobre las ideas que plantean los libros y dar ejemplo leyendo les permitirá descubrir nuevas perspectivas y desarrollar un criterio propio.

En todas las edades, la clave es acompañar sin imponer, respetar los gustos de cada niño y transmitir con el ejemplo que leer puede ser una fuente de disfrute y descubrimiento.

Los libros también unen a las familias

Una historia puede ser el punto de partida para hablar de amistad, generosidad, valentía o decisiones personales. Preguntar qué personaje les ha gustado más, qué habrían hecho en su lugar o si están de acuerdo con su comportamiento permite compartir impresiones sin convertir la lectura en un examen.

La clave está en ofrecer oportunidades, respetar los gustos y crear pequeños momentos para leer. No es necesario empezar con grandes objetivos: unos minutos de lectura compartida pueden marcar la diferencia.

Como recordó Claudia Llorens durante la sesión: «La lectura, como el amor, no se puede imponer: se contagia».

Porque formar lectores no consiste únicamente en conseguir que los niños lean más, sino en ayudarles a descubrir que los libros pueden ampliar su mundo, despertar su pensamiento y acompañarlos a lo largo de toda su vida.